domingo, 24 de abril de 2011

Razones

Os dejo un link de un grupo de Facebook al que uniros si queréis refrescar la memoria sobre por qué hay que acabar con la hegemonía popular en la Comunidad de Madrid y en su principal ciudad, Madrid.
Como politóloga, considero muy importante que haya alternancia en el poder ejecutivo de los diferentes entes administrativos que conforman España. Llamadme Canovista si queréis, aunque no creo serlo, pero sí creo que se trata de una cuestión de Salud Democrática el hecho de que haya una alternancia, así como podría también discutir sobre las ventajas y desventajas de una mayoría absoluta.
Si miramos a otros países de nuestro entorno, será fácil entender que una fragmentación excesiva de las opiniones políticas lleva a una multiplicidad de partidos que tienden a una inestabilidad del sistema. De otro lado, la radicalización del bipartidismo tiene otras e incluso peores consecuencias para la gestión de un gobierno.
Sin querer extenderme al respecto, os invito a que hagáis el esfuerzo de leer algunas de las cuestiones que han señalado.
Se llama "Razones para no votar al PP en Madrid". Si pincháis os reconduce.
Por cierto que hace unos días me llegó un correo electrónico que no tiene desperdicio sobre las 250 razones para no votar al PSOE y, entre otras perlas, había varias que incluso yo consideraría constitutivas de delito de injurias y calumnias, por no decir aquellas que insinuaban falacias y absurdeces que, sinceramente, no creo que ningún dirigente del PP se atreviera a decir en ningún lugar público, por privada que fuera la conversación. Salud democrática, por favor. Me atreveré a contestar a algunas de ellas.

martes, 5 de abril de 2011

Pido la Voz y la Palabra


El mundo está loco, rezaba la película.
Cada vez creo que es más cierto. Sobre todo porque contemplo con indiginidad cómo en el mundo se mata el arte. La importancia de un artista en el mundo político nunca debe ningunearse, ni tenerla en poca consideración. Los artistas consiguen con un gesto suyo movilizar más que una campaña de comunicación y estrategia electoral juntas. Un artista tiene la libertad de implicarse o no en lo que considera justo o injusto, en trabajar por la justicia y los Derecho Humanos. En algunos países se les reconoce valentía, prestigio e incluso se califica su trabajo como más valioso de lo que a priori estéticamente puede considerarse. En otro países en cambio, se les considera vendidos a un gobierno, una causa o una revolución, convertida en muchas ocasiones en las cenizas del viento de la libertad. Sin embargo, tres noticias han llamado mi atención en las últimas 24 horas. Noticias de artistas que han sufrido en sus propias carnes las consecuencias de la sociedad en la que viven (o vivían) y que no ha sido capaz de comprender lo que intentaba expresar. El primero de ellos es la muerte del actor Julian Mer-Kamis, activista para la paz en Israel y Palestina, que intentaba lograr una convivencia pacífica a través del teatro. Muerto a tiros por algún extremista. Paralizante.



El segundo de ellos, el artista Weiwei, de nacionalidad china, lleva desaparecido más de dos días sin que su familia sepa nada, cuando el ejército chino se lo llevó de su casa. Este artista ha sido uno de los más importantes críticos al régimen, sobre todo en cuanto a lo referido a las restricciones de Derechos Humanos.



Por último, el hijo del periodista y poeta Javier Sicilia, ha sido encontrado muerto junto con otras 5 personas. En twitter esta mañana se hablaba de que el poeta dejará la creación literaria.



El arte en la política es el motor de las ideas y de la ilusión. También es lo que contribuye a que las personas se conciencien. Porque, después de ver la foto que encabeza el post, ¿a que estamos todos más dispuestos a luchar contra las minas antipersona?

domingo, 3 de abril de 2011

Cuadernitos azules

El Presidnete del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado que no será el candidato del PSOE en las elecciones del año 2012.

Decisión lícita y acertada en mi opinión.

Acertada por varios motivos: el primero de ellos, porque es cierto que los problemas coyunturales y el contexto socioeconómico han mermado su carisma y su apoyo popular. Además, la constatación de un líder más allá de dos legislaturas es poco recomendable. Fijémonos en la última legislatura de Felipe González, si no.

Incluso, cierta alternancia política es positiva para el país, aunque no me considero muy defensora de un sistema canovista. Creo que es positivo también que no se presente principalmente porque es el momento de tomar un nuevo impulso que posicione al partido en una postura de fuerza y su presencia la podía estar desgastando un poco.

Por otro lado, creo que ha sido un bien momento para tomar una decisión al respecto y comunicarlo, porque la mayor lacra política de este país es el no saber a qué Administración corresponde cada competencia. Sin querer entrar en un dilatado debate al respecto, es curioso cómo la inmensa mayoría de la gente no es capaz de distinguir cuando "la culpa es de Zapatero". "No me atienden bien en el ambulatorio" "Me han puesto una multa por aparcar en doble fila"... "Esto es Zapatero, que lo hace todo mal". Son frases que se pueden emparejar en múltiples circunstancias. Por lo tanto, creo que el momento de hacer pública su decisión ha sido el correcto, para despejar una cortina de humo que impedía un discurso práctico y cercano al ciudadano en las elecciones autonómicas y municipales.

Es en este momento cuando la política de oposición del Partido Popular tiene que dar un giro drástico. Desde hace algunos años, especialmente en los últimos tres años, el PP ha entendido que la labor de "oposición" es eso, el decir exáctamente lo contrario a lo que dice el Gobierno. Ahora es cuando tendrán que hacer propuestas firmes, ser más colaborativos, no crispar al ciudadano, no encabronarle, como vulgarmente se dice. Y eso, es bueno para la política en general y para nuestro Estado de Derecho.

Por otro lado, la apertura de un contexto de primarias, es una cuestión que, en mi opinión, se debería quedar diluida en un debate de los medios de comunicación y evitar, por encima de todas las cosas, generar un enfrentamiento antes de que se sepa quién se va a presentar (aunque casi todos tengamos una idea). Porque, de lo contrario, esa percepción de división ante el ciudadano es muy difícil de hacerla cicatrizar, y si no, que se lo pregunten al PSM. Comparado con el PP, la verdad es que no hay que ser muy seguidor de las noticias políticas para percibir ese estilo "mortal kombat" que se debe respirar en los pasillos de Génova. Eso sí, a micrófono cerrado (la mayoría del tiempo, ¿eh, Espe?). Y es que hay ocasiones en las que los trapos sucios, es mejor lavarlos en casa.

El proceso de primarias ha sido ya criticado. Como no. Pero recordemos todos la de vueltas que dio aquel cuadernito azul donde decían que el Mesías reencarnado en ese cuerpo escultural del anterior Presidente del Gobierno dio por todos los medios de comunicación.

Por último decir que, salvo Suárez, que dimitió, ningún Presidente electo en la legislatura anterior ha perdido las elecciones y que, sus sustitutos, tampoco han sido capaces de lograr la confianza ni de los ciudadanos ni de las Cortes Generales para formar un Gobierno de igual color. ¿Será capaz el heredero de ZP?

También recordar desde esta humilde plataforma a todos aquellos simpatizantes encolerizados del PSOE que no insten tanto a qu el PP proponga una moción de censura (arengando el hecho de que el Gobierno mantendría la confianza) porque en el último año de legislatura (es decir, este), no se puede constitucionalmente plantear.

Desde aquí también quiero insistir en el hecho de que el causante de la burbuja inmobiliaria no fue ZP y que el Gobierno del PSOE ha tenido que lidiar con una crisis muy profunda, que ha afectado a un modelo de vida al que nos fue muy fácil acostumbrarnos. No nos olvidemos que las dos legislaturas del PP fueron los años en los que mayor bonanza económica hubo en España. Pero eso no se construye en un día. Quizá se debió a los 12 años de adelanto de infraestructuras, de empleo, de desarrollo y de europeismo de la década de los ochenta. Y que cuando llegaron, sólo se limitaron a recoger los frutos y a devorarlos, sin pensar ni un momento en el día de mañana.