El Presidnete del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado que no será el candidato del PSOE en las elecciones del año 2012.
Decisión lícita y acertada en mi opinión.
Acertada por varios motivos: el primero de ellos, porque es cierto que los problemas coyunturales y el contexto socioeconómico han mermado su carisma y su apoyo popular. Además, la constatación de un líder más allá de dos legislaturas es poco recomendable. Fijémonos en la última legislatura de Felipe González, si no.
Incluso, cierta alternancia política es positiva para el país, aunque no me considero muy defensora de un sistema canovista. Creo que es positivo también que no se presente principalmente porque es el momento de tomar un nuevo impulso que posicione al partido en una postura de fuerza y su presencia la podía estar desgastando un poco.
Por otro lado, creo que ha sido un bien momento para tomar una decisión al respecto y comunicarlo, porque la mayor lacra política de este país es el no saber a qué Administración corresponde cada competencia. Sin querer entrar en un dilatado debate al respecto, es curioso cómo la inmensa mayoría de la gente no es capaz de distinguir cuando "la culpa es de Zapatero". "No me atienden bien en el ambulatorio" "Me han puesto una multa por aparcar en doble fila"... "Esto es Zapatero, que lo hace todo mal". Son frases que se pueden emparejar en múltiples circunstancias. Por lo tanto, creo que el momento de hacer pública su decisión ha sido el correcto, para despejar una cortina de humo que impedía un discurso práctico y cercano al ciudadano en las elecciones autonómicas y municipales.
Es en este momento cuando la política de oposición del Partido Popular tiene que dar un giro drástico. Desde hace algunos años, especialmente en los últimos tres años, el PP ha entendido que la labor de "oposición" es eso, el decir exáctamente lo contrario a lo que dice el Gobierno. Ahora es cuando tendrán que hacer propuestas firmes, ser más colaborativos, no crispar al ciudadano, no encabronarle, como vulgarmente se dice. Y eso, es bueno para la política en general y para nuestro Estado de Derecho.
Por otro lado, la apertura de un contexto de primarias, es una cuestión que, en mi opinión, se debería quedar diluida en un debate de los medios de comunicación y evitar, por encima de todas las cosas, generar un enfrentamiento antes de que se sepa quién se va a presentar (aunque casi todos tengamos una idea). Porque, de lo contrario, esa percepción de división ante el ciudadano es muy difícil de hacerla cicatrizar, y si no, que se lo pregunten al PSM. Comparado con el PP, la verdad es que no hay que ser muy seguidor de las noticias políticas para percibir ese estilo "mortal kombat" que se debe respirar en los pasillos de Génova. Eso sí, a micrófono cerrado (la mayoría del tiempo, ¿eh, Espe?). Y es que hay ocasiones en las que los trapos sucios, es mejor lavarlos en casa.
El proceso de primarias ha sido ya criticado. Como no. Pero recordemos todos la de vueltas que dio aquel cuadernito azul donde decían que el Mesías reencarnado en ese cuerpo escultural del anterior Presidente del Gobierno dio por todos los medios de comunicación.
Por último decir que, salvo Suárez, que dimitió, ningún Presidente electo en la legislatura anterior ha perdido las elecciones y que, sus sustitutos, tampoco han sido capaces de lograr la confianza ni de los ciudadanos ni de las Cortes Generales para formar un Gobierno de igual color. ¿Será capaz el heredero de ZP?
También recordar desde esta humilde plataforma a todos aquellos simpatizantes encolerizados del PSOE que no insten tanto a qu el PP proponga una moción de censura (arengando el hecho de que el Gobierno mantendría la confianza) porque en el último año de legislatura (es decir, este), no se puede constitucionalmente plantear.
Desde aquí también quiero insistir en el hecho de que el causante de la burbuja inmobiliaria no fue ZP y que el Gobierno del PSOE ha tenido que lidiar con una crisis muy profunda, que ha afectado a un modelo de vida al que nos fue muy fácil acostumbrarnos. No nos olvidemos que las dos legislaturas del PP fueron los años en los que mayor bonanza económica hubo en España. Pero eso no se construye en un día. Quizá se debió a los 12 años de adelanto de infraestructuras, de empleo, de desarrollo y de europeismo de la década de los ochenta. Y que cuando llegaron, sólo se limitaron a recoger los frutos y a devorarlos, sin pensar ni un momento en el día de mañana.
Cuadernito azul, muy bueno!
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